Columna de opinión del Dr. Homero Meneses Hernández

Hay momentos en la vida pública en los que todo parece moverse al mismo tiempo. Estamos en tiempos de definición política.
Es justamente ahí donde debemos hacer una pausa y preguntarnos con honestidad qué es lo que nos trajo hasta aquí.
Ayer recordamos un año más del asesinato de Emiliano Zapata. No fue una muerte cualquiera, fue una ejecución marcada por la traición.
Zapata no cayó en combate, fue acribillado con balas de engaño, de esas que intentan frenar las causas justas. Como bien señaló ayer la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en Morelos “Zapata vive en el corazón del pueblo, en la lucha por la tierra y la justicia”. Y esa frase no es solo memoria, es una advertencia y una guía.
Hoy, 11 de abril, la presidenta estará en Tlaxcala por tercera ocasión en lo que va de este 2026. Su presencia no es un acto protocolario más, es un recordatorio del compromiso ético que tenemos con la historia y con el presente.
Quienes participamos en la construcción de este movimiento sabemos que no nacimos de la ambición personal, sino de una causa colectiva. La política sin ética es un callejón sin salida. Cuando el poder se busca para servirse, se traiciona la esperanza; cuando se ejerce para servir, se hace historia.
Por eso es necesario volver a nuestra raíz. El 26 de noviembre del año 2020, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador presentó en la mañanera lo que primero llamamos Constitución Moral y que tomó forma en la Guía Ética para la Transformación; y desde el 27 de noviembre de 2022 le nombramos Humanismo Mexicano, pero su esencia es la misma, poner al ser humano, y sobre todo al pueblo, en el centro de toda decisión pública.
La autoridad no se decreta, se construye con la confianza del pueblo. En Tlaxcala lo tenemos claro, sabemos que mandar obedeciendo no es consigna, sino que debe ser una forma de vida pública.
Les invito a escuchar a cinco años la presentación de esta Guía Moral [https://www.youtube.com/live/fpZU3dGynFY?si=8mm0NWDP3qAbrkHR] en especial el minuto 59, sobre el punto 15. “De la autoridad y el poder”. Ahí está la clave.
Con afecto y convicción histórica.
Homero Meneses Hernández