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En Tlaxcala, hasta dos años de cárcel a quienes acusen a docentes sin pruebas

Por unanimidad de los 21 legisladores presentes, el Congreso de Tlaxcala aprobó reformas al Código Penal local para que acusaciones, sin pruebas, en contra de trabajadores de educación sean considerados como delito que incluya sanciones económicas y cárcel.

En sesión ordinaria de este jueves, la legisladora de Nueva Alianza, Engracia Morales Delgado, explicó que reforma adiciona una conducta típica y dos disposiciones agravantes de delito como la presentación de querella o denuncia basada en hechos falsos o inexistentes, y agravantes para los delitos de homicidio y lesiones en contra de personas trabajadoras de la educación.

Además de prevenir y erradicar las conductas violentas que ponen en riesgo la integridad de quienes ejercer la función docente en Tlaxcala.

Así la iniciativa aprobada establece que se impondrán de seis meses a dos años de prisión, y una multa de cien a trescientas veces el valor de la Unidad de Medida y Actualización, a quien, con conocimiento de su falsedad, presente querella o denuncia basada en hechos falsos o inexistentes, mimas que se incrementará en una mitad cuando la persona denunciada sea servidora pública o trabajadora de la educación y con motivo de la misma sea suspendida o cesada de su cargo o comisión.

Para el caso de cuando se cometa el homicidio de una persona que labora en el sector educativo , y el delito se haya consumado en el ejercicio de sus funciones o con motivo de ellas, la pena impuesta se incrementará en un tercio.

Mientras que en caso de que las lesiones sean cometidas en contra de la persona trabajadora de la educación, en el ejercicio de sus funciones o con motivo de ellas, se incrementará en un tercio la pena impuesta.

La aprobación de esta reforma al Código Penal de Tlaxcala, se da tras cumplirse tres meses del presunto asesinato de un docente de la Universidad Tecnológica de Tlaxcala, cuyo cuerpo fue encontrado sin vida el pasado 8 de julio en el fondo de una barranca del municipio de San Pablo del Monte, a manos de un estudiante y su madre.

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