Opinión de Alfredo Escamilla Ricalday/Secretario de Organización del CDE PAN Tlaxcala
En el mapa de Tlaxcala hay una franja de territorio que concentra un potencial pocas veces aprovechado: la que une a Tlaxco y Yauhquemehcan y que comparte con otros municipios. No se trata solo de una coincidencia geográfica, sino de un corredor estratégico que podría convertirse en uno de los motores económicos, turísticos y culturales más sólidos del estado.
Tlaxco, con su reconocimiento como Pueblo Mágico, ha demostrado que el turismo no es un lujo, sino una oportunidad real de desarrollo. Sus calles empedradas, sus haciendas y su riqueza natural son un imán para visitantes nacionales e internacionales. Sin embargo, su mayor reto es transformar esa atracción turística en beneficios tangibles para la población: más empleo, más inversión y más infraestructura que sirva tanto al visitante como al habitante.
Por su parte, Yauhquemehcan posee uno de los carnavales más vibrantes y auténticos de la región. No es solamente una fiesta: es una carta de presentación de su identidad cultural, un escaparate que podría vincularse con rutas gastronómicas, ferias artesanales y actividades artísticas que den valor agregado a la experiencia turística. Integrar este capital cultural con el flujo turístico de Tlaxco no solo es posible, sino urgente.
A este binomio se suman las ventajas de una ubicación privilegiada. La conexión con Apizaco, la cercanía con las principales carreteras y la intersección comercial que representan Muñoz de Domingo Arenas y Tlaxco permiten pensar en una plataforma logística y de servicios que impulse la actividad económica. No se trata de improvisar, sino de planear proyectos que generen cadenas productivas locales, incentiven el comercio y promuevan la creación de empleos de calidad.
El desarrollo que necesita esta región pasa por la visión de quienes entienden que el crecimiento económico debe ir de la mano con el bienestar social. No basta con atraer inversiones: hay que asegurarse de que éstas mejoren la vida de la gente, respeten el entorno y fortalezcan las raíces culturales. Es indispensable fomentar el turismo sustentable, impulsar la capacitación laboral, incentivar la innovación y proteger la identidad que hace única a esta zona.
En un momento en que Tlaxcala busca diversificar su economía y proyectar su imagen a nivel nacional, esta parte del territorio estatal se encuentra frente a una oportunidad histórica. La conjunción del patrimonio cultural, la riqueza natural y la ubicación estratégica podría convertirla en un modelo de desarrollo regional. Para lograrlo, se requiere voluntad, liderazgo y una visión clara de futuro.
Si se logra articular una estrategia que integre el turismo, la cultura y el comercio con la participación activa de la ciudadanía, Tlaxco y Yauhquemehcan no solo conservarán su esencia, sino que la proyectarán como un orgullo de Tlaxcala y un ejemplo de cómo el potencial de una región puede transformarse en prosperidad compartida.
Para eso hay que trabajar desde todos los ámbitos, y desde luego, el Legislativo es uno de ellos.
